conductor ocasional
segundo conductor

 
 

La figura del conductor esporádico u ocasional del vehículo es complicada. Las aseguradoras no quieren asumir los riesgos que implica que el coche asegurado a nombre del padre sea conducido por el hijo que se acaba de sacar el carné o que todavía tiene edad para ser considerado joven, según las Condiciones Generales del contrato.

Los propietarios de los coches no quieren pagar hasta un 50% más del precio de la póliza para que su hijo pueda conducir el coche que utilizan ellos habitualmente.

Si las compañías se ponen muy exigentes con este asunto, y obligan a declarar en las Condiciones Particulares de la póliza al conductor que implica más riesgo, saben que tienen la posibilidad de perder a un cliente antiguo, porque es probable que busque un precio mejor en otra compañía. Si no se ponen exigentes, asumen un riesgo infravalorado, porque cobran por un riesgo bajo y lo asumen alto.

Estos son los principales argumentos de las compañías.

  • Cada conductor tiene un perfil de riesgo diferente.
  • Ajustamos las tarifas en función de las características de cada conductor.
  • El precio de la póliza queda determinado por el conductor que implique mayor riesgo.
  • Todos conductores deben estar incluidos en las Condiciones Particulares de la póliza. Al menos los de mayor riesgo.

Pero la casuística es demasiado compleja. Prestarle una vez, un día, el coche a un amigo no puede implicar un incremento drástico del precio. Pero es posible que ese amigo sea culpable de un accidente con ese coche que le han prestado. Compartir el coche con el cónyuge, con amigos y amigas ocasionales, con los hijos, con los padres... Hay quienes no prestan el coche ni la pluma, pero hay quien quiere prestarlo y se siente mucho más seguro, de hecho, cuando no conduce.

Las compañías quieren reducir el riesgo y los tomadores del seguro quieren pagar un precio que se corresponda con la realidad. En principio, el hijo apenas va a coger el coche y si lo hace será siempre con su madre o su padre al lado. Por tanto su riesgo es bajo. Sin embargo, eso es “en principio”. El hijo pide el coche más y más y no queda más remedio que decirle que se lo lleve (a pesar de lo que nos haga sufrir). Y de riesgo bajo pasa a riesgo alto, porque conduce todos los fines de semana y en compañía de sus amigos, en ambiente de fiesta y ganas de pasarlo bien.

Ante esa posibilidad, el propietario del coche debería pensar:

  • El coche lo voy a llevar principalmente yo, por eso figuro como conductor habitual.
  • Si lo va a conducir un amigo, tengo que comprobar que su nivel de riesgo esté cubierto por el seguro. Tengo que mirar su edad y su antigüedad de carnet, por lo menos.
  • Si lo van a conducir los hijos, tengo que incluirlos en las condiciones particulares para que la aseguradora los cubra y declarar sus años y su antigüedad de carnet.

De esta forma, seguro que no hay problemas de entendimiento con la aseguradora.

 

Conductor ocasional

Sin embargo, el problema del conductor ocasional no está resuelto con el apartado anterior. Si los padres no quieren pagar el precio que supone asegurar a sus hijos como conductores habituales, porque no lo van a ser, y resulta cierto que el riesgo de que tengan un accidente es muy bajo, pueden recurrir a la figura del conductor ocasional.

Como las compañías desconfían de esta figura, aplican un recargo, que puede ser menor que si se declara al hijo conductor habitual, pero en cualquier caso un recargo importante (entre el 30 y el 50 por ciento de la prima sin bonificación). Por tanto, los padres pueden pagar su póliza bonificada, pero su precio será incrementado hasta en un 50% del precio de la tarifa normal, lo quede suponer de hecho multiplicar casi por dos el precio de la póliza..

Además, en el caso de que el conductor “ocasional” tenga un siniestro (de cualquier tipo, como rotura de lunas), es posible que esté previsto que se aplique una franquicia que puede obligar a desembolsar entre 200 y 500 euros, según la compañía, pero ATENCIÓN: por cualquier tipo de siniestro.

Sin embargo, hay conductores que se han negado a pagar esta franquicia y han recurrido esta obligación por vía judicial. Los jueces les han dado la razón en todos los casos.

Si bien es cierto que la exposición al riesgo se incrementa con el conductor ocasional, las compañías aprovechan la coyuntura para barrer para casa. Porque:

  • Como la exposición al riesgo de este conductor es “ocasional” no se tiene en cuenta su falta de siniestros para otorgarle ningún tipo de bonificación (tiene pocas oportunidades de tener siniestros)

Y en cambio,

  • La bonificación de los padres puede irse al traste en cuanto el o los hijos tengan algún accidente.

(Es como para pensarse eso de tener hijos, para que no lleguen nunca a la edad de conducir)

Por estos motivos, probablemente sea mejor no utilizar la figura del conductor ocasional, salvo que de verdad sea muy ocasional (y mejor acompañado). Resulta tan cara esta figura que normalmente compensa que el hijo figure como conductor habitual. De esta forma, al menos, si no tiene siniestros, podrá beneficiarse de las bonificaciones y quizá pueda compensar pronto la diferencia de precio entre figurar como conductor “ocasional” y “habitual”

Claro que, en ocasiones, que un conductor joven figure como conductor habitual implica el pago de primas desproporcionadas. Tener hijos en edad de conducir requiere dedicarle mucho tiempo a estudiar la póliza de seguro más conveniente.

 

Engaños peligrosos

Una persona joven, se ha comprado un coche potente a plazos y resulta que cuando lo va a asegurar se encuentra con que no tiene dinero para pagar la póliza del seguro (ni siquiera a terceros).

Para solucionar de forma urgente el embrollo, porque tiene que ir a recoger el coche al concesionario, de donde le acaban de llamar diciéndole que ya está listo, utiliza a uno de sus progenitores como escudo y decide excluirse a sí mismo de la cobertura del seguro.

Se las prometía muy felices, pero resulta que:

En el seguro no le admiten el trueque, porque el coche está a su nombre. Las compañías no aceptan que figure como conductor uno de los padres cuando el coche está a nombre de los hijos. Y si la compañía lo acepta casi peor, porque en la compañía tienen la certeza de que detrás hay un engaño y en caso de siniestro se preocuparán bien de asegurarse de conocer quién era el conductor.

No sólo eso, existe la posibilidad de que la compañía alegue mala fe por parte del firmante del contrato para descartar desde el principio cualquier indemnización.

Todo ello sin olvidar la posibilidad de que se produzca un accidente contra un tercero en el que se produzcan lesiones graves, para el tercero.

  • La compañía no pagará ni un solo euro de nuestro vehículo, pues volverá a aplicar el principio de mala fe. Con testigos y en un accidente, el conductor no tiene forma de escabullirse.
  • El asegurado tendrá que pagar de su bolsillo los gastos por los daños materiales y personales causados (Las indemnizaciones por responsabilidad civil pueden alcanzar el millón de Euros).

Los seguros del automóvil son obligatorios por motivos precisos. Intentar el engaño nos puede arruinar la vida. Unos pocos cientos de Euros pueden parecer mucho dinero en determinados momentos, pero son calderilla en otros ante la montaña que se nos puede venir encima. Intentar engañar a una compañía de seguros es un negocio demasiado arriesgado. Pocos cientos de Euros pueden suponer la ruina definitiva y no sólo económica.

Con los seguros se puede asumir más o menos riesgo, contratar coberturas más o menos amplias. Pero, de todos los riesgos que se pueden correr, el único irresponsable es tratar de engañar a la compañía aseguradora. Hay cientos de motivos para ello. Pero basta con saber uno. Ellas saben mucho más que cualquier asegurado de estos asuntos y tienen a su disposición equipos jurídicos de tal calibre que nadie va a estar interesado en pagar nada de nivel parecido para defender una mentira.

 

 

   

 
 
 
la letra pequeña de los seguros
 
Te mostramos otros artículos donde se explica y analiza otras coberturas que puede tener una póliza de seguros, y aspectos de especial interés a tener en cuenta cuando se contrata un seguro de coche.
 
Accesorios de serie y opcionales: Todos los elementos que están incluidos en el precio de serie de un vehículo son los accesorios de serie. Los accesorios no de serie son aquellos elementos por los que el conductor tiene que pagar un precio adicional si quiere disponer de ellos en su coche.
Ámbito geográfico de cobertura: Contratar una póliza de seguro para un automóvil implica disponer de una serie de coberturas, ahora bien, falta una información importante: ¿cuál es el ámbito geográfico en el cual dicha póliza está en vigor?, o dicho de otro modo, ¿se puede viajar a cualquier parte del mundo estando cubierto por la póliza?
Asistencia en viaje: esta cobertura es la que se ocupa del vehículo y sus ocupantes en el caso de que, bien por avería, o por accidente, no podamos continuar el viaje. La aseguradora pondrá a disposición del asegurado los medios necesarios para trasladar al vehículo al taller, y a los ocupantes a su lugar de destino...
Bonificaciones: Con este sistema de bonificaciones y penalizaciones, las compañías persiguen personalizar las pólizas en función del historial de siniestralidad de cada conductor, con el objetivo de ajustar los precios en cada caso en función de cada riesgo individual
Coche de sustitución: El objetivo de esta cobertura es garantizar la movilidad del asegurado, mediante un vehículo de sustitución mientras el suyo esté de reparaciones en el taller. Otra posibilidad es que el asegurado reciba una indemnización dineraria para que pueda utilizar otro medio de transporte (taxi, autobús, tren) durante los días que su coche esté en reparación.
Crédito reparación: Esta cobertura surge con el propósito de ayudar al asegurado con un préstamo cuando tenga que sufragar la reparación de su vehículo tras un accidente.
Daños propios: Con esta cobertura, el asegurado firma una póliza que le permite ser indemnizado cuando concurren diversos hechos:
Defensa jurídica: La vida de un conductor puede verse enturbiada por diferentes consecuencias indeseables tras un accidente. Además del riesgo de sufrir lesiones de los ocupantes del vehículo propio, conductor incluido, pueden producirse víctimas de peatones o de ocupantes de otros vehículos. Se cual sea la causa, es posible que el conductor considerado culpable pueda incurrir en responsabilidades penales.
Defensa en multas: El origen de esta multa consiste en ayudar al asegurado a defender sus derechos frente a la administración cuando le ha sido una multa de tráfico que desea recurrir, porque la considera injustificada o por cualquier otro motivo que sea compatible con el ordenamiento jurídico español.
Exclusiones generales: En casi todas las coberturas que componen una póliza de seguros de automóvil existen una serie de excepciones, conceptos o situaciones que no quedan cubiertas por la póliza.
Final prematuro: os seguros para automóviles tienen la duración de un año. Pero en ocasiones el coche desaparece antes de que concluya la validez de la póliza de las manos del propietario (venta, incendio, robo, siniestro total...). Vamos a analizar qué sucede en esos casos, si se puede recuperar parte de la prima pagada y no usada
Franquicias: Las compañías de seguros siempre buscan la forma de reducir el riesgo de que se produzca un siniestro. Les compensa cobrar menos por la prima del seguro si saben que el riesgo de que se produzca un siniestro se reduce de forma notable.
Grandes daños: Esta cobertura cubre únicamente por los daños del vehículo propio: No cubre bienes materiales terceros ni posibles lesiones del conductor ni a ocupantes u otras personas.
Incendio: El objetivo de esta cobertura, que es recibir indemnización por el valor del vehículo en supuesto de incendio, se producirá sí y sólo si se produce un incendio y el coche resulta dañado por tal motivo y no existe tercero culpable que asume la culpa del incendio.
Lunas: Esta cobertura tiene como objetivo asegurar que la compañía aseguradora indemnice al cliente cuando se produzca una rotura en el parabrisas (luna delantera), en la luneta posterior y en las lunas laterales del automóvil.
Responsabilidad civil: Es la póliza de seguro indispensable para circular de forma legal, porque tiene una característica que la distingue: su contratación asociada a un vehículo es de obligado cumplimiento para circular con él. No tener asegurado el coche con esta póliza supone inmovilización del vehículo y multa a su conductor.
Retirada de carné: El objetivo de esta cobertura consiste en garantizar que el asegurado mantiene su capacidad de desplazamiento cuando, por las causas que sea, sufre una retirada del carné de conducir.
Robo: Con esta cobertura tenemos el objetivo de que nuestra compañía aseguradora nos indemnice en el supuesto de robo de parte del coche, robo del coche completo o cuando el vehículo ha sufrido daños y desperfectos como consecuencia del robo.
Seguro del conductor: El origen de esta cobertura se basa en la posibilidad de proteger al conductor culpable de un accidente. Puede ser culpable por muchos motivos: distracción, imprudencia temeraria, exceso de velocidad, etc. En cualquiera de estos, el conductor, por ser culpable, no tiene derecho a recibir indemnización de ningún tipo. Él queda desprotegido y, en muchas ocasiones, sus familiares desamparados.
Siniestro total: Una de las expresiones que aparecen en las Condiciones Generales de la póliza de seguro y que más interés tienen para el asegurado es el de "Pérdida Total". Es una expresión equivalente a la que se utiliza casi siempre en su lugar: “Siniestro Total”.
Valor a nuevo: Significa una indemnización por el precio del coche nuevo. Este precio de coche nuevo incluye impuestos de coche nuevo (IVA e Impuesto de matriculación). Además, si los tenemos declarados en la póliza , se incluirán los accesorios no de serie o, en su defecto, cuando la compañía los cubra sin sobreprima.
Valor venal, valor venal mejorado: Es el precio del coche al que se hubiera vendido justo en el instante anterior al siniestro, con todas sus característica y propiedades justo antes del accidente o percance.
Variación del riesgo: Las compañías determinan el precio de una póliza de un seguro en función del riesgo que están dispuestas a asumir y de las coberturas con las que protegen al asegurado en cada siniestro.
Venta del vehículo: La vigencia de una póliza de seguro y los periodos de propiedad de un vehículo no tienen por qué estar sincronizados. No tendría ningún sentido que hubiera que sincronizar el periodo de tenencia de un vehículo con los plazos anuales de los contratos de seguros.
 
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