bonificaciones del seguro

 
 

Origen

Las compañías aseguradoras ofrecen descuentos a los clientes que no dan partes de accidente. Son tomadores de seguro rentables para las aseguradoras, porque pagan la póliza del seguro pero no utilizan las coberturas.

Por este motivo, es muy común preguntarse si al cambiar de compañía de seguros, la nueva compañía va a respetar las bonificaciones conseguidas durante los años anteriores.

Nuestra recomendación es que lo mejor es olvidarse de ese aspecto. Al analizar lo que ofrece otra aseguradora sólo hay que tener en cuenta lo que se va a pagar y lo que se va a recibir a cambio, en caso de siniestro. Por ese motivo son dos los aspectos en los que hay que fijarse

  1. Coste del seguro en mi compañía actual y coste en la que me planteo como alternativa (comparador de precio de seguros)
  2. Coberturas, indemnizaciones y Condiciones Generales que me ofrecen una y otra (comparador de calidad)

Una vez analizados esos apartados, una vez sabemos qué nos interesa y que no, podemos obtener más beneficio del sistema de bonificación, porque sabemos lo que queremos..

El sistema de bonificaciones que utilizan las compañías aseguradoras está lleno de matices. Y todos son importantes. Los vemos con detalle.

  1. Definición y objetivo
  2. Sistema bonus-malus
  3. Sistema de bonificación
  4. Sistema de penalización
  5. Respeto de las bonificaciones
  6. Conclusiones
  7. Desglose de la prima y aplicación de la bonificación

 

1.- Definición y objetivo

Bonificación es el descuento que aplica una aseguradora sobre su tarifa base.

Penalización es el recargo que aplica una aseguradora sobre su tarifa base. También se puede considerar penalización toda disminución de la bonificación que se aplicara en años anteriores.

Con este sistema de bonificaciones y penalizaciones, las compañías persiguen personalizar las pólizas en función del historial de siniestralidad de cada conductor, con el objetivo de ajustar los precios en cada caso en función de cada riesgo individual. Es un sistema que no beneficia ni perjudica a nadie. Quien tiene menos accidentes paga menos y quien tiene más paga más. Lo único que hacen las compañías es medir mejor el riesgo, de forma individualizada. Así, cada uno paga en función de sus características como conductor.

Ese es el motivo por el que las compañías idearon un sistema de medición y de gestión del riesgo en función de la siniestralidad de cada conductor.

Tanto le beneficia al sector conocer los detalles de cada conductor para no cometer errores en su gestión del riesgo, que las aseguradoras, en conjunto, crearon un fichero, denominado SINCO, en el que todas ellas declaran los detalles de los accidentes de sus asegurados, con la intención de que todas puedan ver los datos de todos los conductores. Este sistema beneficia a los tomadores del seguro, porque al disponer todas ellas de los datos de todos, existen mayores posibilidades de competencia y de elegir entre una u otra asegurador. Por este motivo, para conocer el precio de un seguro para el coche, es necesario dar el DNI, el número de póliza anterior y la matrícula del coche.

 

2.- Sistema Bonus-Malus

Con este sistema de bonificaciones y penalizaciones (llamado sistema bonus-malus) podemos definir tres categorías en las que dividir la pólizas de seguro:

  • “Pólizas de conductores neutros”. Categoría en la que ni se aplican bonificaciones ni penalizaciones sobre la tarifa normal. Podríamos decir que es la categoría media, donde se encuadran la mayoría de conductores.
  • “Pólizas de conductores buenos”. En esta categoría se incluyen las pólizas con bonificaciones. En esta categoría podemos ver qué póliza de seguro podríamos pagar si fuéramos capaces de tener menos percances.
  • “Pólizas de conductores malos”. Categoría de las pólizas con penalizaciones. El lugar de la tabla hacia el que no nos queremos dirigir.

Los niveles de descuento (bonificación) o incremento (penalización) se aplican sobre la tarifa de la póliza a pagar. Se expresan normalmente en porcentaje, con escalones que van de cinco en cinco o de diez en diez puntos porcentuales.

Por ejemplo, cada año que transcurra sin dar partes de accidente como culpable, la póliza puede costar 5% un 10% o hasta un 20% menos. Al contrario, cuando el asegurado presenta partes de accidente en los que aparece como culpable, su descuento disminuirá o se aplicará un recargo sobre el precio de tarifa que puede ser 30%, del 20%, etc. (Como en todos los detalles de los seguros, los porcentajes también varían, lógicamente, de una compañía a otra).

En la categoría “Pólizas de conductores malos” hay una gran variación de criterios entre unas compañías y otras, pero cada día es más frecuente que las compañías no renueven las pólizas a aquellos asegurados que tienen muchos percances (Cada compañía decide qué significa “muchos” para ellos).

La categoría “Pólizas de conductores neutros” no tiene ni bonificaciones ni recargos. Es la zona donde existen más conductores, por pura cuestión estadística y también la zona de precios que se aplica a todos los usuarios que no pueden demostrar su historial de incidentes.

La categoría “Pólizas de conductores buenos” es la más interesante para el asegurado. La vemos con detalle a continuación.

 

3.- Sistema de bonificación

Tres factores determinan este sistema:
  1. Bonificación máxima
  2. Años necesarios para alcanzar la bonificación máxima
  3. Sobre qué coberturas se aplica el sistema de bonificación

Para analizar correctamente el sistema de bonificación hay que analizar dos aspectos muy importantes, que son:

  • 1.- Bonificación máxima

El tope máximo se sitúa normalmente entre el 40 y el 65% de bonificación, según el criterio de cada compañía. En algunas aplican diferentes bonificaciones en función de la póliza contratada. Por ejemplo, en un seguro a todo riesgo aplican una bonificación máxima del 60% y en un seguro a terceros aplican un máximo del 30%.

Esta diferencia es relevante porque lo habitual es asegurar el coche a “todo riesgo” durante los primeros años y luego contratar un seguro a “terceros”. Por este motivo, al estudiar el paso de un seguro de “todo riesgo” a uno a “terceros” es necesario consultar este punto. Cabe la posibilidad de que la bonificación máxima sirviera en su momento para elegir la compañía en el momento de asegurar el coche a “todo riesgo”, pero que, al cambiar a terceros, interese más la bonificación en otra compañía.

También ocurre que al cambiar de coche no se mantenga la bonificación que disfrutábamos con el anterior. Es posible que si con el coche anterior teníamos una bonificación del 50%, con el nuevo tengamos que partir de un 30% de bonificación.

  • 2.- Años necesarios para alcanzar la bonificación máxima

Las compañías anuncian con mucha intensidad cuál es la máxima bonificación que ofrecen y, sin embargo, pocas dicen cuántos años son necesarios para llegar a esa bonificación máxima. Cabe la posibilidad de que una compañía ofrezca un valor muy alto de bonificación máxima, pero que resulte inalcanzable en realidad por la cantidad de años necesarios para llegar a ella.

Existen compañías cuyas condiciones permiten alcanzar la bonificación máxima en 5 ó 6 años y otras en las que no se puede llegar en menos de 12 e incluso en algún caso es imposible alcanzarla en menos de 20 años. Hay compañías que incrementan el intervalo de diez en diez puntos porcentuales y otras que sólo lo incrementan de 2 en 2.

  • 3.- Sobre qué coberturas se aplica el sistema de bonificación

Es inútil que una compañía anuncie una bonificación del 60% cuando esa bonificación sólo se aplica sobre la cobertura barata de contratar (de incendio, por ejemplo) y que no aplique bonificaciones en el resto de coberturas (que, además, son más caras de contratar). Conviene estudiarlo bien porque muchas veces es preferible tener poca bonificación pero aplicable a todas las coberturas.

En definitiva, no basta con mirar la publicidad de las aseguradoras y correr el riesgo de fiarse del sello “hasta un 60% de bonificación”. Es necesario examinar cuánto tiempo es necesario para alcanzar una bonificación equivalente a la de otra aseguradora (aunque en ninguno de los casos sea la máxima) y ver en cuanto tiempo podríamos llegar con nuestra experiencia como conductores. También es necesario examinar en qué pólizas se aplica esa bonificación.

 

4.- Sistema de penalización

Todos los conductores, incluso los que nunca han tenido antes un accidente, pueden tener un accidente y ser los culpables. Cuando lo tienen y son culpables, si recurren al seguro para que que cubra los daños que ha sufrido su coche (y el resto de coches implicados en su caso), el seguro pagará las indemnizaciones que le corresponda.

El castigo al conductor que ha tenido el accidente no le llegará hasta el año siguiente, cuando tenga que renovar la póliza del seguro. En ese momento, verá como el precio de su contrato de seguro a todo riesgo (o a terceros) se ha incrementado a causa de que la compañía le habrá variado las condiciones de bonificación o penalización de que disfrutaba hasta entonces.

Veamos cómo se aplican las condiciones de penalización en las compañías.

  • Penalizaciones que se aplican en términos generales. Las compañías hacen mucha publicidad de las bonificaciones que aplican, para atraer a cuantos más clientes mejor. Pero esconden entre la letra pequeña el sistema de penalizaciones, que en ocasiones castiga de forma inexplicable a los conductores que tienen un siniestro.

    Existen compañías en las que presentar un parte implica un descenso automático de hasta tres niveles de bonificación. Desde luego no tiene equivalencia entre la bonificación y la penalización, porque para mejorar el precio de la póliza cuesta subir año a año, peldaño a peldaño, los niveles de bonificación. En un accidente se puede perder todo el crédito ganado en tres años sin siniestros.

    En otras compañías, en cambio, un solo siniestro puede no suponer penalización alguna. Debido a estas diferencias entre unas compañías y otras es imprescindible examinar la letra pequeña. Es posible también que una compañía se niegue a renovar la póliza al año siguiente si se sobrepasa un determinado número de partes al año.

  • Tipo de partes que más penalizan. Cada póliza puede estar compuesta por diferentes coberturas. En una más o menos estándar puede estar incluida la cobertura por: robo, incendio, asistencia en viaje, defensa jurídica, daños propios, etc. Hay compañías que únicamente penalizan cuando el conductor es culpable, pero hay otras que penalizan por cualquier solicitud que les suponga un gasto, desde solicitar los servicios de una grúa por una avería gracias a la cobertura de asistencia en viaje hasta por dar un parte por lunas por un intento de robo.
  • Coberturas a las que afectan las penalizaciones. Algunas compañías aplican las penalizaciones a toda la póliza y otras dividen la póliza por coberturas y la penalización sólo afecta al precio de la cobertura afectada. Veamos un ejemplo.

    Un conductor presenta un parte por la rotura de una luna a su compañía. En las condiciones de esta aseguradora se detalla que cualquier parte afecta a toda la póliza. Al año siguiente, esta compañía aplica la penalización y la bonificación de toda la póliza de seguro, que incluye daños propios, terceros, incendio y defensa jurídica se rebaja al 10%. (Paga un 10% más por el seguro global)

    Otro conductor, con un coche idéntico, con las mismas coberturas, presenta también un parte por la rotura de una luna a su compañía, que es diferente de la anterior. En esta compañía se dividen las coberturas en dos o más grupos. Así las cosas, puede tener las pólizas poco costosas agrupadas en el grupo 1 y las más costosas en el grupo 2. De tal forma que, si la cobertura de lunas está incluida en el mismo grupo que la cobertura de incendio y la asistencia en viaje, la penalización sólo afectará al precio de estas tres coberturas y daños propios, terceros y defensa jurídica no sólo mantendrán su bonificación, sino que la mejorarán por no haber presentado ningún parte referente a este grupo.

    Para acertar y escoger la póliza que más beneficia al usuario, está claro que previamente hay que examinar las condiciones.

 

5.- Las bonificaciones y su continuidad

Un conductor que lleva varios años asegurando el mismo coche con la misma compañía, puede acumular bonificaciones hasta llegar al máximo posible. Llegado ese momento, puede querer cambiar de compañía, por el motivo que sea. Por ejemplo, porque ha examinado las condiciones generales de ambas y le convencen más las de la segunda. Sin embargo, como tiene la máxima bonificación, le interesa mantenerla.

  • ¿Respetará la nueva compañía las bonificaciones conseguidas hasta la fecha?

La respuesta es la misma de casi siempre cuando se trata de pólizas de seguro: Depende.

Algunas compañías sí respetan la bonificación, sea cual sea la que uno tenga, siempre que no supere su bonificación máxima. Otras que no la respetan en absoluto y otras que no aplican su máxima bonificación a clientes nuevos, a los que aplican un tope máximo.

Sea como sea, más importante que mirar la bonificación es mirar el precio que aplican y las coberturas que dan a cambio. Si una compañía no respeta la bonificación, pero da muy buen precio y muy buenas coberturas, mejor que mejor. Con el paso de los años se podrá mejorar ese precio gracias a las bonificaciones.

  • Si el conductor cambia de coche (sin cambiar de compañía) ¿Se le respeta la bonificación?

Sí, en todas las compañías (no conocemos ninguna que no la respete). En realidad, aunque el seguro se firme sobre un coche, la bonificación se dirige al conductor (bueno, malo o neutral). La prima puede ser más elevada si el coche es más caro, o si la compañía lo considera más peligroso (deportivos muy potentes, por ejemplo), pero la bonificación se mantendrá.

  • Si el mismo conductor compra un segundo coche ¿Qué bonificación se le aplicará?.

Como casi siempre, depende de la compañía. En algunas, para el segundo coche, no se da ninguna bonificación de entrada, en otras se aplica algún tipo de bonificación intermedia y en otras se mantiene la misma que con el otro coche del mismo conductor.

 

6.- Desglose de la prima de seguro y aplicación de la bonificación

La idea de que una bonificación afecta a toda la póliza está generalizada, en parte porque las compañías aseguradoras no se preocupan por detallarlo. La realidad es diferente porque el precio que se paga por una póliza de seguro no se destina íntegramente a la póliza. Hay una parte que son impuestos y otra que se destina a otros fines. Veamos el desglose del precio pagado:

  1. Dinero que se destina al seguro propiamente dicho. Es decir, a contratar las coberturas.
  2. Dinero que se destina al Consorcio de Compensación de seguros
  3. Impuestos

Los puntos 2 y 3, la parte destinada al Consorcio de Compensación de Seguros y la parte de los impuestos, no se ven afectadas por las bonificaciones. Queda claro, por tanto, que el porcentaje de bonificación se aplica únicamente a la parte de pago de las coberturas contratadas, en el caso, claro está, de que la bonificación afecte a todas las coberturas, que no siempre es así.

La parte de la prima destinada al Consorcio de Compensación de Seguros sirve para que este consorcio pueda cubrir riesgos para los que ninguna compañía ofrece cobertura, por ejemplo los daños causados por desastres naturales (inundaciones, granizadas, etc.). El Consorcio también cubre los siniestros de personas insolventes que circulan en un coche sin seguro.

 

7.- Principales conclusiones

Para analizar bien las bonificaciones es imprescindible tener en cuenta que la bonificación máxima probablemente no sea el dato más relevante de una póliza, porque de nada sirve la bonificación máxima si es imposible alcanzarla. Por tanto, a nuestro juicio, es más importante conocer cuánto bonifica un años sin siniestros, cuántos años es necesario pasar sin declarar siniestros para llegar a la bonificación máxima y si las bonificación máxima es idéntica para el seguro a todo y para terceros. Para el caso de que tengamos algún percance, también es necesario saber qué tipo de partes penalizan y cuáles no y si la penalización afecta a toda la póliza o sólo a una parte.

Es posible que una bonificación máxima del 40-60% no sea una buena oferta si para conseguirla se requieren muchos años sin dar partes. También puede ser una mala opción que penalice cualquier tipo de parte y, por supuesto, que afecte a toda la póliza y no sólo a la parte afectada por el siniestro.

 

 

   

 
 
 
la letra pequeña de los seguros
 
Te mostramos otros artículos donde se explica y analiza otras coberturas que puede tener una póliza de seguros, y aspectos de especial interés a tener en cuenta cuando se contrata un seguro de coche.
 
Accesorios de serie y opcionales: Todos los elementos que están incluidos en el precio de serie de un vehículo son los accesorios de serie. Los accesorios no de serie son aquellos elementos por los que el conductor tiene que pagar un precio adicional si quiere disponer de ellos en su coche.
Ámbito geográfico de cobertura: Contratar una póliza de seguro para un automóvil implica disponer de una serie de coberturas, ahora bien, falta una información importante: ¿cuál es el ámbito geográfico en el cual dicha póliza está en vigor?, o dicho de otro modo, ¿se puede viajar a cualquier parte del mundo estando cubierto por la póliza?
Asistencia en viaje: esta cobertura es la que se ocupa del vehículo y sus ocupantes en el caso de que, bien por avería, o por accidente, no podamos continuar el viaje. La aseguradora pondrá a disposición del asegurado los medios necesarios para trasladar al vehículo al taller, y a los ocupantes a su lugar de destino...
Coche de sustitución: El objetivo de esta cobertura es garantizar la movilidad del asegurado, mediante un vehículo de sustitución mientras el suyo esté de reparaciones en el taller. Otra posibilidad es que el asegurado reciba una indemnización dineraria para que pueda utilizar otro medio de transporte (taxi, autobús, tren) durante los días que su coche esté en reparación.
Conductor ocasional: La figura del conductor esporádico u ocasional del vehículo es complicada. Las aseguradoras no quieren asumir los riesgos que implica que el coche asegurado a nombre del padre sea conducido por el hijo que se acaba de sacar el carné o que todavía tiene edad para ser considerado joven, según las Condiciones Generales del contrato.
Crédito reparación: Esta cobertura surge con el propósito de ayudar al asegurado con un préstamo cuando tenga que sufragar la reparación de su vehículo tras un accidente.
Daños propios: Con esta cobertura, el asegurado firma una póliza que le permite ser indemnizado cuando concurren diversos hechos:
Defensa jurídica: La vida de un conductor puede verse enturbiada por diferentes consecuencias indeseables tras un accidente. Además del riesgo de sufrir lesiones de los ocupantes del vehículo propio, conductor incluido, pueden producirse víctimas de peatones o de ocupantes de otros vehículos. Se cual sea la causa, es posible que el conductor considerado culpable pueda incurrir en responsabilidades penales.
Defensa en multas: El origen de esta multa consiste en ayudar al asegurado a defender sus derechos frente a la administración cuando le ha sido una multa de tráfico que desea recurrir, porque la considera injustificada o por cualquier otro motivo que sea compatible con el ordenamiento jurídico español.
Exclusiones generales: En casi todas las coberturas que componen una póliza de seguros de automóvil existen una serie de excepciones, conceptos o situaciones que no quedan cubiertas por la póliza.
Final prematuro: os seguros para automóviles tienen la duración de un año. Pero en ocasiones el coche desaparece antes de que concluya la validez de la póliza de las manos del propietario (venta, incendio, robo, siniestro total...). Vamos a analizar qué sucede en esos casos, si se puede recuperar parte de la prima pagada y no usada
Franquicias: Las compañías de seguros siempre buscan la forma de reducir el riesgo de que se produzca un siniestro. Les compensa cobrar menos por la prima del seguro si saben que el riesgo de que se produzca un siniestro se reduce de forma notable.
Grandes daños: Esta cobertura cubre únicamente por los daños del vehículo propio: No cubre bienes materiales terceros ni posibles lesiones del conductor ni a ocupantes u otras personas.
Incendio: El objetivo de esta cobertura, que es recibir indemnización por el valor del vehículo en supuesto de incendio, se producirá sí y sólo si se produce un incendio y el coche resulta dañado por tal motivo y no existe tercero culpable que asume la culpa del incendio.
Lunas: Esta cobertura tiene como objetivo asegurar que la compañía aseguradora indemnice al cliente cuando se produzca una rotura en el parabrisas (luna delantera), en la luneta posterior y en las lunas laterales del automóvil.
Responsabilidad civil: Es la póliza de seguro indispensable para circular de forma legal, porque tiene una característica que la distingue: su contratación asociada a un vehículo es de obligado cumplimiento para circular con él. No tener asegurado el coche con esta póliza supone inmovilización del vehículo y multa a su conductor.
Retirada de carné: El objetivo de esta cobertura consiste en garantizar que el asegurado mantiene su capacidad de desplazamiento cuando, por las causas que sea, sufre una retirada del carné de conducir.
Robo: Con esta cobertura tenemos el objetivo de que nuestra compañía aseguradora nos indemnice en el supuesto de robo de parte del coche, robo del coche completo o cuando el vehículo ha sufrido daños y desperfectos como consecuencia del robo.
Seguro del conductor: El origen de esta cobertura se basa en la posibilidad de proteger al conductor culpable de un accidente. Puede ser culpable por muchos motivos: distracción, imprudencia temeraria, exceso de velocidad, etc. En cualquiera de estos, el conductor, por ser culpable, no tiene derecho a recibir indemnización de ningún tipo. Él queda desprotegido y, en muchas ocasiones, sus familiares desamparados.
Siniestro total: Una de las expresiones que aparecen en las Condiciones Generales de la póliza de seguro y que más interés tienen para el asegurado es el de "Pérdida Total". Es una expresión equivalente a la que se utiliza casi siempre en su lugar: “Siniestro Total”.
Valor a nuevo: Significa una indemnización por el precio del coche nuevo. Este precio de coche nuevo incluye impuestos de coche nuevo (IVA e Impuesto de matriculación). Además, si los tenemos declarados en la póliza , se incluirán los accesorios no de serie o, en su defecto, cuando la compañía los cubra sin sobreprima.
Valor venal, valor venal mejorado: Es el precio del coche al que se hubiera vendido justo en el instante anterior al siniestro, con todas sus característica y propiedades justo antes del accidente o percance.
Variación del riesgo: Las compañías determinan el precio de una póliza de un seguro en función del riesgo que están dispuestas a asumir y de las coberturas con las que protegen al asegurado en cada siniestro.
Venta del vehículo: La vigencia de una póliza de seguro y los periodos de propiedad de un vehículo no tienen por qué estar sincronizados. No tendría ningún sentido que hubiera que sincronizar el periodo de tenencia de un vehículo con los plazos anuales de los contratos de seguros.
 
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